Antes me era ridículo pensar en que llegase algún día en que YO quisiera mi ciudad, pero el tiempo pasa y uno crece y comienza a comprender que estamos inversos en un territorio que no lo sentimos propio, pero estamos errados, ya que si es nuestro, él nos ha visto nacer, crecer y formar nuestras vidas. Él nos observa cuando optamos por un camino y dejamos de lado el otro. Él lo sabe todo pero nosotros no sabemos respetarlo hasta que comenzamos a pensar con la razón... creo estar pasando por un momento cercano a ése, y siento que crece en mi un orgullo por mi nación, por mi país, por mi ciudad =)
Espero que éste sentimiento se publique alguna vez en los corazones de todos los antofagastinos y que la vida no se quedara sólo en apariencias.


